Prediquemos la Palabra

2 Timoteo 4:1-2

En el mensaje “Por Todas Las Maneras Posibles” terminamos animados en la idea que “cada uno tenemos un mensaje que compartir – un mensaje que puede animar y ser usado para acercar a otros a la fe en Jesús.” Luego fuimos exhortados a “comenzar a compartir este mensaje con TODOS.” Pero mientras vamos valientemente a comenzar a ministrar a otros, debemos asegurarnos que estamos ministrando de acuerdo a la verdad.

La segunda carta de Pablo a Timoteo fue la última de sus escrituras. Escrita mientras estaba en prisión y esperando una muerte segura, Pablo usó esta carta para dar algo de ánimo a un joven predicador.

2 Timoteo 4:1-2
“Te doy este solemne encargo: Predica la Palabra; persiste en hacerlo, sea o no sea oportuno; corrige, reprende y anima con mucha paciencia, sin dejar de enseñar.”

Pablo sabía que el tiempo de su ministerio había llegado a su fin – y con sus últimas palabras, el le dijo a Timoteo que cuidadosamente “Predicara la Palabra.” Timoteo había estado enseñando la verdadera Palabra de Dios, pero Pablo lo previno de que la gente no aceptaría su verdad; “Porque vendrá tiempo cuando no sufrirán la sana doctrina, sino que teniendo comezón de oír, se amontonarán maestros conforme a sus propias concupiscencias” (2 Timoteo 4:3).

Siempre ha habido los que distorsionan el mensaje del Evangelio – siempre aquellos que remuevan la suficiencia de la Cruz o la necesidad de un corazón arrepentido. El mundo recompensa a aquellos que diluyen la verdad de Cristo con la filosofía del hombre y sus métodos para el éxito. Desafortunadamente, falsos maestros continuarán abundando y siempre tendrán audiencia.

Pero debemos rechazar hacer concesiones! A nosotros nos ha sido dada la Palabra de Dios – un mensaje de la verdad. Y mientras que este mensaje es una maravillosa bendición, también conlleva una increíble responsabilidad. Somos llamados a conocer este mensaje y aplicar sus principios de perdón, gracia, y amor mientras vivimos una vida dedicada a la santidad, agradecimiento, y adoración. Luego debemos compartir este mensaje de absoluta verdad con los demás en cada oportunidad.

Nuestro tiempo aquí es muy, muy corto. Nosotros somos “neblina que se aparece por un poco de tiempo, y luego se desvanece” (Santiago 4:14). Algunos de nosotros podríamos desvanecernos en unos días, otros no por muchos años – pero TODOS nos desvaneceremos. Lo que permanecerá al final será SOLO lo que está hecho de acuerdo a la verdad y para la gloria de Dios.

Enfoquemos más de nuestro tiempo y esfuerzo en los tesoros que duran por toda la eternidad. Mantengámonos alineados a Su Palabra y continuemos aplicando la verdad que hemos recibido; compartiendola con otros, sin vergüenza o concesiones. Aceptemos ahora la responsabilidad de mantenernos firmes y Predicar la Palabra!

Tenga un Dia Centrado en Cristo!

Steve Troxel
Ministerios La Palabra Diaria de Dios

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