Alabémosle Aún Más

Filipenses 4:4

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Yo no recuerdo que alguna vez se me halla pedido explicar la importancia de respirar. Es muy bien aceptado que respirar es una buena idea y deberíamos hacerlo muchas veces cada día; la falta de respirar es definitivamente mala para nuestra salud física. No es una exageración decir que alabar a Dios es así de importante, debería ser así de natural, y ocurrir así de frecuente, como nuestra respiración. Porque si elegimos no vivir una vida de alabanza, con toda seguridad nos sofocaríamos y moriríamos espiritualmente.

La vida de adoración requiere solo un poco de instrucción y mucha dedicación. Para comenzar debemos aprender a adorar SIEMPRE!

Filipenses 4:4
“Regocijaos en el Señor siempre. Otra vez digo: !!Regocijaos!”

Note que regocijarse es tan importante que Pablo decidió repetirlo para si mismo. Si estamos viviendo para amar y glorificar a Dios, El ha prometido que todo obrara para bien (Romanos 8:28); entonces porque esperamos por lo que parecen ser las condiciones apropiadas para alabar? Si realmente comprendemos y creemos que Dios esta en control, no lo alabaríamos sin importar cual es nuestra situación particular? “Estad siempre gozosos. Orad sin cesar. Dad gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús” (1 Tesalonicenses 5:16-18). Nunca hay un mal tiempo para alabar a Dios y no hay nunca circunstancias que no merezcan nuestro agradecimiento.

Job perdió absolutamente todo lo que tenía excepto su esposa. Después desarrolló llagas sobre todo su cuerpo y era tan miserable que su esposa le dijo que “Maldijera a Dios y se muriera” (Job 2:9). Job estaba pasando por inmenso dolor y gran vergüenza, pero el sabia que todas las cosas vienen de Dios con un propósito; “¿Qué? ¿Recibiremos de Dios el bien, y el mal no lo recibiremos?” (Job 2:10). Dios está en el bien así como en la dificultad; debemos aprender a adorarle en todas las situaciones!

Nuestra vida puede ser difícil y dolorosa; podemos sentirnos aburridos y vacíos, engañados y abusados. Pero si vemos las razones que nos impiden alabar, encontraremos expectativas propias y orgullo – encontraremos una vida vivida de acuerdo a los deseos de la carne y no de acuerdo a los frutos del Espíritu. Cada porción de nuestra vida debe ser ofrecida “sacrificio vivo, santo, agradable a Dios” (Romanos 12:1). Mientras ponemos nuestros ojos en la gloria eterna que tenemos a través de Jesús encontraremos mas y mas razones para alabar.

Nunca permitamos que nuestras circunstancias terrenales dirijan nuestra alabanza: “Todo lo que respira alabe a Jehová” (Salmo 150:6). Si todavía estamos respirando, deberíamos entonces estar alabando! El nos ha dado vida eterna – una eternidad de adoración en Su presencia…eso es un regalo GRANDIOSO! Busquemos la mano de Dios obrando a nuestro alrededor todos y cada día. Alabemosle con todo nuestro corazón – y después alabemosle aún más.

Tenga un Dia Centrado en Cristo!

Steve Troxel
Ministerios La Palabra Diaria de Dios

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