Nuestro Amor Incondicional

Habacuc 3:17-18

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Cuando nos volvemos Hijos de Dios, por medio de la fe en Jesús para el perdón de pecados, El nos ama a pesar de nuestras fallas – sin importar la forma en que tambaleamos y aveces caemos. ¿Pero que clase de amor es el que damos a cambio? Tenemos una clase de amor continuo que se mantiene a través de lo bueno y lo malo, o amamos únicamente durante el tiempo de nuestro “itinerario” y solo cuando las condiciones en nuestra vida son favorables para la adoración?

El profeta Habacuc ministró durante el mismo tiempo de Jeremías, Daniel y Ezequiel. Este fue un periodo en que el reino del sur estaba siendo invadido por Babilonia y eventualmente tomado cautivo. Hubo gran debilidad, vergüenza y temor en la tierra. Habacuc hizo a Dios muchas de las preguntas que nosotros podríamos preguntar ahora: “¿Hasta cuándo, oh Jehová, clamaré, y no oirás; y daré voces a ti a causa de la violencia, y no salvarás?” (Habacuc 1:2).

Habacuc estaba frustrado que Dios parecía tardo en responder a sus oraciones y estaba permitiendo que mucha maldad se quedara impune. Aún cuando a través de estas pruebas, Habacuc desarrolló un profundo y permanente amor.

Habacuc 3:17-18
“Aunque la higuera no florezca, ni en las vides haya frutos, aunque falte el producto del olivo, y los labrados no den mantenimiento, y las ovejas sean quitadas de la majada, y no haya vacas en los corrales; Con todo, yo me alegraré en Jehová, y me gozaré en el Dios de mi salvación.”

Habacuc presentó los sentimientos de su corazón y sus angustiosas preocupaciones; pero sin importar el resultado, Su amor por Dios se mantendría inmutable. Aún cuando cada una de sus oraciones parecía no tener respuesta, el estaba determinado a amar a Dios con todo su corazón. Este mismo amor fue expresado por Sadrak, Mesak y Abednego antes de ser lanzados al horno de fuego. Ellos sabían que Dios podía salvarlos, pero Su amor no dependía de que fueran rescatados: “Y si no, sepas, oh rey, que no serviremos a tus dioses, ni tampoco adoraremos la estatua que has levantado” (Daniel 3:18). Ellos amaban a Dios simplemente porque El era Dios!

Sabemos que habrá períodos en que parecerá que todo a nuestro alrededor se derrumba – tiempos en que nuestra vida comienza a tambalearse y en donde el calor del horno parece muy real. Habrá también tiempos en los que simplemente no entenderemos el plan de Dios o Su tiempo. Nuestro camino puede no verse claro y Su tiempo dolorosamente lento. Cuando esto sucede, debemos esforzarnos por un amor que no se desvanece o titubea – un amor que no se debilita por el calor o no se desgarra por la fuerza del viento – un amor que es puro y que no es formado por circunstancias externas.

Nuestro Padre Celestial es nuestra única verdadera fuente de consolación y fuerza; “El solamente es mi roca y mi salvación; Es mi refugio, no resbalaré mucho” (Salmo 62:2). El nos ha dado lo mejor de Si mismo; devolvamosle TODO nuestro ser con una vida de inquebrantable adoración. Regocijamos verdaderamente que El es Dios y demosle fielmente nuestro amor incondicional.

Tenga un Dia Centrado en Cristo!

Steve Troxel
Ministerios La Palabra Diaria de Dios

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