Fuertes En Su Gracia

2 Timoteo 2:1

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Cuando somos llevados al punto de creer – el punto donde vemos nuestro pecado, deseamos cambiar, y reconocemos al Hijo de Dios como nuestro único camino al Cielo – pedimos, en fe, que Jesús perdone nuestros pecados y sea nuestro Salvador. En ese preciso momento la gracia de Dios abunda, Su Espíritu transforma nuestro corazón y El nos toma como Sus Hijos: “Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe” (Efesios 2:8-9).

El momento de la verdadera Salvación es sin duda el evento más significativo en nuestra vida Cristiana. En ese momento “nacemos de nuevo” (Juan 3:7) y nos convertimos en “nueva creación” en Cristo (2 Corintios 5:17) a través del poder del Espíritu Santo; “Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es” (Juan 3:6). De hecho, el momento de la Salvación es tan significativo que aún si parece que nos vamos tambaleando a través de cada paso, aún tenemos razones para gozarnos con cada aliento – somos hijos del Rey y pasaremos toda la eternidad en Su glorioso Reino.

Mientras continuamos en este, a veces pedregoso camino, debemos esforzarnos por alcanzar la santidad y un propósito de adoración en nuestra vida. Debemos buscarle diligentemente a El y aprender “el secreto de vivir humildemente, y sé tener abundancia; en todo y por todo estoy enseñado” (Filipenses 4:12). Debemos aprender a fiarnos “de Jehová de todo tu corazón” (Proverbios 3:5), pero también debemos recordar que “separados de mí {Jesús} nada podéis hacer” (Juan 15:5). Si tratamos en nuestras propias fuerzas todos estamos destinados al fracaso.

2 Timoteo 2:1
“Tú, pues, hijo mío, esfuérzate en la gracia que es en Cristo Jesús.”

Esto significa que debemos seguir confiando en Su gracia y solo en Su gracia. Nosotros no hicimos nada para merecer la Salvación y no podemos hacer nada para mantener derechos delante de Dios, más allá de creer en Su Hijo; “¿Tan necios sois? ¿Habiendo comenzado por el Espíritu, ahora vais a acabar por la carne?” (Gálatas 3:3).

Somos salvos por la gracia de Dios y debemos continuar viviendo por esta misma gracia: “Por tanto, de la manera que habéis recibido al Señor Jesucristo, andad en El” (Colosenses 2:6). Nuestro Padre Celestial determinará nuestro camino a la santidad, propósito, contentamiento, y confianza – y Su gracia nos equipará con todo lo necesario para el viaje.

Confiemos completamente en la gracia salvadora de Jesús! Apliquemos la fuerza de Su gracia ahora en toda prueba y tentación. Vivamos una vida de pura y santa devoción siempre manteniendonos fuertes en Su gracia.

Tenga un Dia Centrado en Cristo!

Steve Troxel
Ministerios La Palabra Diaria de Dios

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