Libres En El Fuego

Daniel 3:25

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El Rey Nabucodonosor había hecho una gran estatua de oro y había mandado que cada uno debe adorar la estatua siempre que escucharan el sonido de la música – ellos deben adorar la estatua, o enfrentar terribles consecuencias! “Y cualquiera que no se postre y adore, inmediatamente será echado dentro de un horno de fuego ardiendo” (Daniel 3:6).

Los amigos de Daniel, Sadrac, Mesac y Abed-nego, estaban determinados a vivir su vida con una fe inflexible. Ellos creían la Palabra de Dios y obedecían Sus mandamientos: “No tendrás dioses ajenos delante de mí…No te inclinarás a ellas, ni las honrarás” (Éxodo 20:3,5). Estos tres jóvenes judíos tomaron una posición y rechazaron adorar a la estatua de oro. Su devoción a Dios era mayor que su temor al fuego; “He aquí nuestro Dios a quien servimos puede librarnos del horno de fuego ardiendo; y de tu mano, oh rey, nos librará. Y si no, sepas, oh rey, que no serviremos a tus dioses, ni tampoco adoraremos la estatua que has levantado” (Daniel 3:17-18).

Nabucodonosor estaba furioso y continuó con su amenaza: “Entonces Nabucodonosor se llenó de ira, y se demudó el aspecto de su rostro contra Sadrac, Mesac y Abed-nego, y ordenó que el horno se calentase siete veces más de lo acostumbrado. Y mandó a hombres muy vigorosos que tenía en su ejército, que atasen a Sadrac, Mesac y Abed-nego, para echarlos en el horno de fuego ardiendo” (Daniel 3:19-20). Pero cuando Nabucodonosor miró dentro del horno, estaba maravillado por lo que estaba viendo.

Daniel 3:25
“Y él dijo: He aquí yo veo cuatro varones sueltos, que se pasean en medio del fuego sin sufrir ningún daño; y el aspecto del cuarto es semejante a hijo de los dioses.”

Mientras ellos enfrentaban el fuego, Sadrac, Mesac y Abed-nego no vieron oportunidad de escapar, pero ellos pusieron toda su confianza en Dios – una confianza que no vacilaría aún si ellos eran quemados. Pero en lugar de ser quemados por el fuego, estos tres hombres fueron liberados de las llamas y caminaron con “un hijo de los dioses” a quienes muchos creían era una referencia del Viejo Testamento a Jesucristo! (La versión Reina Valera lo traduce “…semejante al Hijo de Dios”). En su tiempo de gran necesidad, Dios confortó a estos jóvenes y los liberó.

Los fuegos en nuestra vida VENDRÁN. El calor parecerá intenso, pero no debemos temer o abandonar lo que sabemos es una verdad. Nuestra fe es SIEMPRE refinada y fortalecida por el fuego; “la prueba de vuestra fe produce paciencia” (Santiago 1:3). El fuego siempre nos enseñará a confiar más sinceramente. Cuando realmente creemos esta verdad, sera posible para nosotros aún regocijarnos frente al fuego porque SABEMOS que El tiene control completo y absoluto sobre cada área de nuestra vida – esta es verdadera libertad! Caminemos con una fe valiente, sabiendo que nuestro Padre está allí para confortarnos y protegernos, sabiendo que El nos fortalecerá y nos dejará libres en el fuego.

Tenga un Dia Centrado en Cristo!

Steve Troxel
Ministerios La Palabra Diaria de Dios

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