Parados en Tierra Firme

Salmo 40:1-2

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En los últimos dos mensajes, hemos visto de que en la manera que empecemos a ver nuestra vida mas desde la perspectiva de Dios – una perspectiva eterna – nuestras cargas pesadas pueden parecer “Ligeras y Momentáneas” y podemos encontrar un propósito aún en nuestros “Tiempos de Espera.” Pero este punto de vista no se puede verdaderamente obtener separados de creer en Jesucristo. Es un beneficio que cambia vidas y solo se encuentra a través del entendimiento del evangelio.

El evangelio es un mensaje de esperanza que nos dice: Dios nos ama y tiene un plan ETERNO para nuestra vida a través de Su Hijo Jesús. Sin la esperanza del evangelio, continuaríamos viviendo una vida vacía y una eternidad separados de Dios. Aún si encontráramos por accidente una llenura temporal, sin el evangelio nuestra vida terminaría sin esperanza.

Pero a medida que ponemos nuestra confianza en Jesús para el perdón de nuestros pecados, El nos levanta, le da un nuevo significado a nuestras vidas, y nos transforma en una nueva creación a través del poder del Espíritu Santo.

Salmo 40:1-2
“Al SEÑOR esperé pacientemente, y El se inclinó a mí y oyó mi clamor. Me sacó del hoyo de la destrucción, del lodo cenagoso; asentó mis pies sobre una roca y afirmó mis pasos.”

Estas palabras fueron escritas por el Rey David más de mil años antes de la muerte y resurrección de Jesús. Y aún, ellas proveen una excelente ilustración de la esperanza encontrada en el mensaje de salvación.

En nuestra naturaleza pecaminosa, “Todos nosotros nos descarriamos como ovejas nos apartamos cada cual por su camino” (Isaías 53:6). Nuestra naturaleza es seguir nuestros propios deseos pecaminosos y caminar por sendas que “no nos permiten alcanzar la gloria de Dios” (Romanos 3:23). Cada uno de nosotros hemos sido firmemente empotrados en el fango del pecado y ninguno de nosotros podemos escalar y salir de ese hoyo cenagoso en nuestra propia fuerza – no podemos fabricar una esperanza eterna!

Pero demos gloria a Dios que antes de la creación del mundo El nos amó y tenía un plan para reconciliarnos con El – un plan para rescatarnos: “en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros” (Romanos 5:8). La muerte y resurrección de Jesús nos permite victoria sobre el pecado y crea una salida del lodo: “Si confiesas con tu boca a Jesús por Señor, y crees en tu corazón que Dios le resucitó de entre los muertos, serás salvo” (Romanos 10:9).

Si verdaderamente deseamos ser limpios y vivir con esperanza y una nueva perspectiva de esta vida, tenemos que clamar a Jesús y creer que El es quien declaró ser: nuestro Salvador y Señor! Si confiamos y clamamos a El en fe, El ha prometido oír nuestro clamor y levantarnos. El derramará Su amor que nos limpia y nos llenará con propósito! El colocará nuestros pies sobre El mismo por toda la eternidad y por siempre nos pararemos en tierra firme.

Tenga un Dia Centrado en Cristo!

Steve Troxel
Ministerios La Palabra Diaria de Dios

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