El Dolor de la Separación

Génesis 3:23-24

Cuando leemos la historia de la creación, podemos ver claramente como el hombre fue creado para una bendecida e íntima relación con Dios. El hombre fue hecho a la imagen de Dios (Génesis 1:27) y le fue dada vida con el aliento de Dios (Génesis 2:7). Desde el principio Dios quería que el hombre viviera bajo su bendición: “Sean fructíferos y multiplíquense; llenen la tierra y sométanla; dominen a los peces del mar y a las aves del cielo, y a todos los reptiles que se arrastran por el suelo” (Génesis 1:28).

Estar en una perfecta relación con el Dios todopoderoso significaba que habían reglas para vivir: “Puedes comer de todos los árboles del jardín, pero del árbol del conocimiento del bien y del mal no deberás comer” (Génesis 2:16-17). Pero esta relación también significó que había un nivel de comunión sin igual: “los llevó al hombre para ver qué nombre les pondría. El hombre les puso nombre a todos los seres vivos, y con ese nombre se les conoce (Génesis 2:19).

¿Puedes imaginarte tal relación de amor? ¿Puedes imaginarte estar en tan íntima comunión que Dios realmente habló contigo acerca de los nombres de los animales? ¿Ahora puedes imaginarte el dolor de corazón cuando esa relación fue rota por el pecado? “La mujer vio que el fruto del árbol era bueno para comer, y que tenía buen aspecto y era deseable para adquirir sabiduría, así que tomó de su fruto y comió. Luego le dio a su esposo, y también él comió” (Génesis 3:6).

En este acto de desobediencia, Adán y Eva dijeron, “¡Nosotros no creemos!” porque al centro de cada acción pecaminosa hay un corazón el cual no cree lo suficiente para confiar en que lo que Dios dice es absolutamente verdad. ¡Y el resultado puede ser desbastador!

Génesis 3:23-24
“Entonces Dios el Señor expulsó al ser humano del jardín del Edén, para que trabajara la tierra de la cual había sido hecho. Luego de expulsarlo, puso al oriente del jardín del Edén a los querubines, y una espada ardiente que se movía por todos lados, para custodiar el camino que lleva al árbol de la vida.”

Perdemos por completo lo que paso en el jardín si nuestra imagen de Dios es una de un señor con barba sentado en un trono con un calculador de juicio quien dice dede la distancia, “No siguieron las reglas…saquenlos afuera.” ¡Eso no es el Dios de la Biblia! Dios dio vida, sustento, bendiciones, dirección, y comunión; y aún, el que recibió Sus regalos confió y siguió una mentira. Y aún que no entiendo completamente que significa, las consecuencias del primer pecado tuvo que haber quebrado el corazón de Dios.

Nuestro Padre todavía anhela que Sus hijos crean y regresen a casa. Hemos estado lejos demasiado tiempo y El desea que regresemos a Sus brazos amorosos. Y si tomaríamos el tiempo para una examinación honesta, encontraríamos que hay un doloroso anhelo en cada uno de nosotros que solamente quiere regresar y ser abrazados. No esperemos otro momento. Empecemos ahora a caminar con una creencia constante y terminemos el dolor de la separación.

Tenga un Dia Centrado en Cristo!

Steve Troxel
Ministerios La Palabra Diaria de Dios

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