La Vida Resucitada

1 Pedro 1:3

Frecuentemente consideramos nuestra necesidad de ser liberados de las cosas engañosas que nos enredan en el mundo. Ya sea que esto signifique las tentaciones pecaminosas de la carne, las prioridades desviadas de nuestra ambición egoísta o simplemente las numerosas actividades triviales que consumen nuestro tiempo, todo obstaculiza nuestra intimidad con nuestro Padre Celestial.

Estos obstáculos de este mundo no permiten al inconverso conocer a Jesús y llegar a una fe salvadora en Su sacrificio por el perdón de nuestros pecados. También no le permiten a muchos creyentes caminar mas cerca de Jesús y glorificar Su nombre. No es una sorpresa que Jesús dice, en términos muy fuertes, que tenemos que crucificar las cosas de la carne: “Si alguien quiere ser mi discípulo, que se niegue a sí mismo, lleve su cruz cada día y me siga” (Lucas 9:23). Seguir a Cristo significa ser “crucificado con Cristo” (Gálatas 2:20) – una muerte completa de TODO que nos destraye!

Pero, den gloria a Dios que esto no es el final de la historia. No estamos llamados a vivir una vida pesada y aburrida como la que muchos cristianos parecen estar viviendo – una vida que ha sido removida de los engaños del mundo pero que también ha sido removido de cualquier forma de gozo. No, hemos sido llamados a mucho mas; hemos sido llamados a un nuevo nacimiento glorioso! Nosotros morimos para que podamos vivir en Cristo y dar a El control completo para trabajar en y a través de nuestra vida.

1 Pedro 1:3
“¡Alabado sea Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo! Por su gran misericordia, nos ha hecho nacer de nuevo mediante la resurrección de Jesucristo, para que tengamos una esperanza viva”.

Jesús nació en una granja solamente con el propósito de morir en una cruz para el perdón de nuestros pecados. Jesús no fue solo crucificado y sepultado…El resucitó! La resurrección fue la declaración de Dios al mundo que Jesús era Su Hijo (Romanos 1:4). La resurrección también confirmó la victoria total sobre el pecado y la muerte. Esta vida de crucificción y resurrección victoriosa es la vida llena a la cual hemos sido invitados.

Hemos sido llamados absolutamente a llevar nuestra cruz y seguir a Jesús al monte a morir. Es necesario que matemos nuestros deseos pecaminosos, y aún nuestros deseos que no tienen la apariencia del pecado, igual que nuestros sueños y ambiciones. Pero nunca debemos quedar atrapados solo en la tumba oscura. Aunque es frecuentemente un proceso doloroso (Jesús experimentó dolor TREMENDO en Su muerte), debemos perseverar a través de la muerte para ser levantados a una esperanza viva en Cristo; “No está aquí, pues ha resucitado, tal como dijo” (Mateo 28:6). Es necesario realmente nacer de nuevo.

Empecemos a caminar como “creación nueva” (2 Corintios 5:17), y declaremos al mundo a través de nuestra paz y gozo que somos hijos de Dios. Levantémonos con nuevos deseos y sueños – aquellos que son formados en nuestros corazones por un Padre amoroso y lleno de gracia – y vivamos a través del poder de Su Espíritu que nos guía. Glorifiquemosle todos nuestros días mientras gozosamente vivimos una vida resucitada.

Tenga un Dia Centrado en Cristo!

Steve Troxel
Ministerios La Palabra Diaria de Dios

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