Vasijas de Barro

2 Corintios 4:7

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En el mensaje “Sacrifico de Debilidad” vimos como uno de los más grandes regalos que podemos dar a nuestro Padre Celestial es el reconocimiento de lo poco que tenemos para dar. Es un maravilloso misterio como el Todopoderoso Dios puede alcanzarnos hasta tan abajo y levantarnos tan alto, a través del regalo de Su Hijo y el poder del Espíritu Santo, y elevarnos a la posición de “coherederos con Cristo” (Romanos 8:17).

A través de la fe en Jesús, experimentamos un nuevo nacimiento y se nos da el regalo de la vida eterna. Este es un increíble regalo, casi más de lo que podemos imaginar! A través de la fe en Jesús, el Creador del Universo transforma nuestro corazón; “y quitaré de vuestra carne el corazón de piedra, y os daré un corazón de carne” (Ezequiel 36:26), y El hace Su morada dentro de nosotros. Este mensaje de Salvación puede cambiar vidas y hemos sido llamados a llevar este mensaje al mundo!!

2 Corintios 4:7
“Pero tenemos este tesoro en vasos de barro, para que la excelencia del poder sea de Dios, y no de nosotros.”

Dios a elegido confiar este mensaje de perdón, este “ministerio de la reconciliación” (2 Corintios 5:18), este más valioso tesoro, a nosotros – comunes vasijas de barro! En los días de Pablo estas vasijas eran muy ordinarias, fácilmente dañadas o quebradas, y a menudo defectuosas. ¡Que maravillosamente apropiado!

Nuestros defectos realmente sirven un propósito en el plan de Dios, para que nuestras vasijas de arcilla muestren que el mensaje que brilla dentro y a través de nuestra vida es de Dios y no de nosotros. Cuando realmente ponemos nuestra fe en Jesús, somos cambiados para siempre: nos volvemos “nueva(s) criatura(s); las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas” (2 Corintios 5:17). Lo nuevo ha llegado y lo nuevo es diferente – pero “lo nuevo” definitivamente no es perfecto!!

Pablo mismo estaba lejos de ser perfecto: “¿Quién enferma, y yo no enfermo? ¿A quién se le hace tropezar, y yo no me indigno?” (2 Corintios 11:29). Pero Pablo fue claramente adiestrado por Jesús para entender que sus debilidades servían al propósito de darle honor y gloria a Dios: “Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad” (2 Corintios 12:9).

Esto no significa que debamos hacer leve el pecado o dar menos que lo mejor de nosotros, pero debemos comenzar por ver nuestras debilidades como oportunidades para depender más de Dios y mantener nuestro enfoque más en Cristo. Mientras confiamos más en El, Su poder será perfeccionado en nosotros.

Esto también significa que nuestros defectos, los que inevitablemente están a la vista de los que nos rodean son también parte del plan de Dios. Estos defectos nos dan la oportunidad para demostrar la gracia, el perdón y el amor. Un día cuando seamos tomados para estar con Jesús seremos hechos perfectos; pero por ahora, somos TODOS vasijas de barro.

Tenga un Dia Centrado en Cristo!

Steve Troxel
Ministerios La Palabra Diaria de Dios

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