Quédense Quietos y Reconozcan

Salmo 46:10

Be_Still_And_Know

La presencia de Dios es un regalo maravilloso que está disponible para cada creyente. Ya no mas está limitada Su presencia a una localidad específica o disponible solamente para un grupo pequeño; “Y yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo” (Mateo 28:20). Pero el regalo de Su presencia requiere disciplina para poder recibir y mantenerla. No podemos ganar este regalo, pero vivimos en un mundo tan ruidoso y activo que podemos sencillamente sobrepasar Su bendición a menos que activamente y voluntariamente ordenemos nuestro tiempo y prioridades – y esto requiere esfuerzo!

A todos se nos han dado las mismas 24 horas en cada día. Pero la mayoría de nosotros intentamos hacer caber demasiadas cosas en este tiempo precioso. Nos frustramos con las actividades constantes, pero cuando llega la oportunidad agregamos aún mas a nuestro horario. Cada una de estas actividades podrían ser buenas, pero el resultado es frecuentemente un estado frenético de actividades – un estado frecuentamente vacío de las bendiciones verdaderas de Dios. De la manera que nuestro nivel de actividad incrementa, llega a ser mas y mas difícil escuchar a Dios, y casi imposible ponderar el significado de Su verdad. Caminar en el contentamiento de Su presencia se pierde con frecuencia. Por esta razón, Dios nos recuerda suavemente – realmente, El nos da un mandato firme:

Salmo 46:10
“Quédense quietos, reconozcan que yo soy Dios.”

Hay muchas cosas en la vida que son buenas – mucha gente buena y actividades buenas que requieren, o por lo menos desean, nuestro tiempo. Aunque Dios definitivamente nos llama a servir y ministrar uno al otro, tenemos que entender que la actividad constante nos obstaculiza nuestra habilidad de oír a Dios. Para mantener una comunicación efectiva con Dios y alimentar un sentido de Su paz, tenemos que hacer el tiempo, y hacer el “esfuerzo” a simplemente detenernos y descansar en Su fuerza.

Quizá el escritor de Salmos sabía que necesitaríamos apoyo y confianza en Dios para que estuvieramos quietos: “Dios es nuestro amparo y nuestra fortaleza, nuestra ayuda segura en momentos de angustia. Por eso, no temeremos aunque se desmorone la tierra y las montañas se hundan en el fondo del mar; aunque rujan y se encrespen sus aguas, y ante su furia retiemblen los montes” (Salmo 46:1-3). Dios siempre permanecerá a nuestro lado como una fuente de fortaleza. No hay de que temer al estar quietos!

Nunca debemos olvidar que nuestro Padre Celestial desea mas que cualquier otra cosa que le amemos a El con todo nuestro corazón, alma, mente y fuerzas (Marcos 12:30). No debemos olvidar que lo que dice Jesús es lo mas importante: “…Pero solo una cosa es necesaria, y María ha escogido la buena parte, la cual no le será quitada” (Lucas 10:42).

De la manera que nuestro paso incrementa su velocidad, acerquemonos a El alabandole quietamente y dandole gracias por el maravilloso regalo de Su Hijo. Protejamos nuestro horario para que podamos tener tiempo para el mejor de Dios. Recibamos y disfrutemos Sus verdaderas bendiciones mientras hacemos tiempo cada día para simplemente quedarnos quietos y reconocer.

Tenga un Dia Centrado en Cristo!

Steve Troxel
Ministerios La Palabra Diaria de Dios

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