Busca Siempre Su Consejo

Josué 7:3-4

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Cuando Moisés estaba a punto de morir, él transfirió el liderazgo de Israel a Josué. Dios dio su aprobación de Josué dándole las instrucciones; “Sólo te pido que tengas mucho valor y firmeza para obedecer toda la ley que mi siervo Moisés te mandó. No te apartes de ella para nada; sólo así tendrás éxito dondequiera que vayas” (Josué 1:7).

Inicialmente, Josué buscó el consejo de Dios para cada paso que tomó. Josué recibió dirección para cruzar el río Jordán (Josué 3), para construir un monumento perdurable (Josué 4), para renovar el pacto de la circuncisión (Josué 5) y para conquistar la ciudad fortificada de Jericó (Josué 6). En todo esto, Josué escuchó y obedeció; y “El Señor estuvo con Josué, y éste se hizo famoso por toda la tierra” (Josué 6:27).

Sin embargo, después del éxito milagroso en Jericó – después de que Josué presenció la caída de los muros de la ciudad con el sonar de la trompeta y un grito – la confianza en él mismo empezó a crecer. Cuando llegó el tiempo de atacar al pequeño pueblo de Hai, Josué dependió de su propia fuerza y en el consejo del hombre en vez de buscar a Dios.

Josué 7:3-4
“No es necesario que todo el pueblo vaya a la batalla. Dos o tres mil soldados serán suficientes para que tomemos Hai. Esa población tiene muy pocos hombres y no hay necesidad de cansar a todo el pueblo. Por esa razón, sólo fueron a la batalla tres mil soldados, pero los de Hai los derrotaron.”

Atacar el pueblo de Hai parecía una decisión insignificante. Fue un pueblo pequeño y el ejército de Israel era fuerte; y Dios ya había dado instrucciones generales de conquistar la tierra entera y les aseguró victoria en la batalla: “Yo les entregaré a ustedes todo lugar que toquen sus pies…Durante todos los días de tu vida…nadie será capaz de enfrentarse a ti” (Josué 1:3,5). Pero, sin que Josué supiera, hubo pecado entre su campamento – las batallas espirituales que serán obstáculos para cualquier victoria física; “Por eso los israelitas no podrán hacerles frente a sus enemigos” (Josué 7:12). Nuestra seguridad de la victoria siempre asume que estamos caminando con Dios y en Su fuerza.

¿Cuando fue la última vez que buscamos y recibimos el consejo de Dios? Si ha pasado mucho tiempo – de hecho, si ha pasado más tiempo del que tomamos cuando dimos nuestro último paso – podríamos estar intentando pelear una batalla que no podremos ganar. Nunca debemos suponer que conocemos el plan específico de Dios sin pedirle las instrucciones específicas. Solo porque Dios dijo “Id y hacer discípulos de todas las naciones” (Mateo 28:19), no significa que podemos suponer que sabemos el método y tiempo correcto; “separados de mí no pueden ustedes hacer nada” (Juan 15:5).

Dios siempre nos mostrará el camino, pero tenemos que pedirle por Su guianza; “Siempre tengo presente al Señor; con él a mi derecha, nada me hará caer” (Salmo 16:8). Nuestras batallas nunca se ganan debido a nuestras fuerzas o las debilidades del enemigo. Solamente se ganan en la manera que permitimos que Dios nos guíe cada paso. No importa cuan insignificante podría parecer una decisión, o que tan seguros estamos de Su dirección general, asegurémonos de caminar en Su fuerza y de buscar siempre Su consejo.

Tenga un Dia Centrado en Cristo!

Steve Troxel
Ministerios La Palabra Diaria de Dios

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