La Mente de Cristo

Filipenses 2:5

The_Mind_Of_Christ

En el mensaje “Parémonos Firmes” comenzamos estableciendo que nuestro caminar Cristiano involucra un proceso de renovación de nuestra mente. Pablo escribió a los Romanos acerca de esta renovación como una transformación en marcha (Romanos 12:2). El también escribió acerca de las mentes renovadas como algo que ya sucedió; “Mas nosotros tenemos la mente de Cristo” (1 Corintios 2:16).

El mensaje consistente a lo largo de todo el Nuevo Testamento es que por medio de la fe en Jesús se nos da un nuevo nacimiento, un nuevo corazón, un nuevo Espíritu y una nueva mente. Sin embargo, estamos continuamente exhortados a vivir como una nueva creación, alabar con un corazón nuevo, recibir dirección y fuerza de un nuevo Espíritu, y tomar decisiones y establecer prioridades con una nueva mente. Debemos aprender a caminar de acuerdo a la vida transformada que se nos ha dado.

Filipenses 2:5
“La actitud de ustedes (o mente en la versión Reina Valera) debe ser como la de Cristo Jesús.”

Muchas porciones de la vida de Jesús nos fueron dadas como un ejemplo con el propósito de darnos un ejemplo por el cual vivir. Con todo el poder del universo en sus manos, El se humilló a si mismo y demostró la mente y la actitud de un servidor; “Así como el Hijo del hombre no vino para que le sirvan, sino para servir” (Mateo 20:28).

El demostró una mente de obediencia y vivió para honrar a Su Padre en TODO lo que hizo – aún cuando ser obediente resultara incomodo o doloroso…o aún en la muerte: “Padre mío, si es posible, no me hagas beber este trago amargo. Pero no sea lo que yo quiero, sino lo que quieres tú” (Mateo 26:39).

Mientras El sirvió obedientemente, Jesús también demostró una mente limpia de todo orgullo. Con más habilidades de las que posiblemente podemos comprender, Jesús le dio toda la gloria a Su Padre; “Yo no puedo hacer nada por mi propia cuenta…pues no busco hacer mi propia voluntad sino cumplir la voluntad del que me envió” (Juan 5:30). Su vida entera fue un ejemplo de como debemos ser un vaso vacío a través del cual Dios trabaje.

Y aún momentos antes de que El muriera – aún después de ser golpeado, latigado, escupido y clavado en la cruz – Jesús demostró una mente de supremo perdón; “Padre –dijo Jesús–, perdónalos, porque no saben lo que hacen” (Lucas 23:34).

Aún cuando sabemos que tenemos mucho por recorrer, la mente de Cristo se convierte en nuestro ejemplo. Debemos desarrollar la mente de un servidor humilde, sin orgullo, que no desea nada más que nuestro Padre Celestial trabaje en y a través de nuestra vida. Vivamos como Su Hijo, amando y perdonando a otros así como Cristo nos perdonó primero a nosotros. Continuemos siendo transformados, y desarrollemos en forma completa la mente de Cristo.

Tenga un Dia Centrado en Cristo!

Steve Troxel
Ministerios La Palabra Diaria de Dios

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