Regalos Para Retornar

1 Samuel 1:27-28

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Después que Josué dirigió a los Israelitas a la tierra prometida, la nación fue gobernada por una serie de jueces. El período de los jueces duró varios cientos de años y terminó con el profeta Samuel. Samuel vivió su vida entera dedicado a Dios. De hecho, la madre de Samuel lo dedicó a Dios aún antes que naciera.

Por muchos años Ana y su esposo intentaron tener un hijo, pero Dios no le permitió concebir. El deseo por un hijo continuó por varios años y llegó a formar una parte de su vida tan consumidora que no podía pensar en nada más; “con gran angustia comenzó a orar al Señor y a llorar desconsoladamente” (1 Samuel 1:10).

Finalmente, se ablandó el corazón de Ana e hizo un pacto que si Dios le diera un hijo, “yo te lo entregaré para toda su vida” (1 Samuel 1:11). Dios honró su voto y pronto Ana se embarazó. Unos años después que nació Samuel, Ana le llevó a Elí, el sacerdote.

1 Samuel 1:27-28
“Éste es el niño que yo le pedí al Señor, y él me lo concedió. Ahora yo, por mi parte, se lo entrego al Señor. Mientras el niño viva, estará dedicado a él.”

Cuando Ana hizo su voto, no solo deseaba un niño para satisfacer sus propias necesidades sino verdaderamente quería honrar a Dios, regresandole a El su hijo. En cambio, Dios bendijo a Ana con cinco hijos adicionales después de Samuel (1 Samuel 2:21). Dios no bendijo a Ana solamente por su voto (nunca podemos hacer “tratos” con Dios); sino, Dios bendijo a Ana porque su corazón deseaba glorificarle a El con su bendición.

Tenemos que aprender a considerar todo en nuestras vidas desde la misma perspectiva que Ana. No hemos creado nada de valor perdurable con nuestras propias manos. Todo lo que tenemos – todo lo que define quienes somos – son preciosos regalos de Dios. Este incluye nuestras posesiones, familia, negocio, escuela, habilidades especiales y talentos. TODO lo que tenemos es por la gracia de Dios.

Y tanto como el pecado del orgullo quiere tomar el crédito por las muchas bendiciones de Dios, es igual de vergonzoso negar Sus regalos – o pretender que no existen – y fallar en usar los regalos para Su gloria. Dios siempre bendice con un propósito; y vivimos una vida muy superficial si ignoramos Sus regalos o los usamos solamente por nuestro propio beneficio y placer.

Bendecimos a nuestro Padre Celestial recibiendo completamente Sus regalos, y después regresandole lo que nos ha dado tan graciosamente. Alabemosle a El y determinemos usar aún el regalo de nuestra propia vida para traerle a El gloria y honor. Dios nos ha rociado con tantos regalos maravillosos, pero TODOS son regalos para retornar.

Tenga un Dia Centrado en Cristo!

Steve Troxel
Ministerios La Palabra Diaria de Dios

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