Rehusar a Ser Temerosos

Marcos 4:39-40

Refuse_To_Be_Afraid

Mientras las guerras continúan alrededor del mundo, debemos recordar que nuestras verdaderas batallas no son contra carne ni sangre – no contra el terrorismo o armas de destrucción masiva, ni contra un jefe opresor o una pareja desagradecida – sino “contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes” (Efesios 6:12). Las verdaderas batallas ocurren en un mundo que es real, pero invisible; y aún, las batallas que vemos y oímos por todas partes son las que tienden a consumir nuestros pensamientos y que nos causan a enojar…y a temer.

Mientras Jesús enseñaba y sanaba alrededor del mar de Galilea, grandes cantidades de personas comenzaron a venir a El. Una tarde, Jesús decidió dejar las multitudes atrás y navegar con sus discípulos al otro lado del mar. Mientras Jesús dormía en la parte trasera del bote, una terrible tormenta se desarrolló rápidamente. Los discípulos levantaron a Jesús y lloraron en temor, “Maestro, ¿no te importa que nos ahoguemos?” (Marcos 4:38).

Marcos 4:39-40
“Y levantándose, reprendió al viento, y dijo al mar: Calla, enmudece. Y cesó el viento, y se hizo grande bonanza. Y les dijo: ¿Por qué estáis así amedrentados? ¿Cómo no tenéis fe?”

Los discípulos habían visto a Jesús curar a un hombre con lepra, sanar a un paralítico, y enseñar con la autoridad del Dios Todopoderoso; y ahora pensaron que a Jesús no le importaba. Cuando Jesús se levantó, reprendió a la tormenta igual como Sus discipulos. Estos hombres que fueron escogidos para caminar con el Hijo de Dios estaban siendo acusados por Jesús de estar temerosos y viviendo sin fe.

Este mismo evento ocurre en nuestras vidas ahora. Jesús aborda nuestros botes y nos dirige a una playa lejana. Hemos oído de Sus milagros así que nos lanzamos al mar con alegría, esperando navegar sin obstáculos. Repentinamente el viento comienza a soplar y las olas se vuelven blancas – este no es probablemente el viaje que teníamos en mente. Ya no podemos ver la playa, comenzamos a preguntarnos por que en algún momento decidimos lanzarnos al mar. ¿Escuchamos realmente su vos? Y en nuestra desesperación patéticamente lloramos, “¿No te importa si nos ahogamos?” …¿Es nuestra fe realmente tan débil?

En medio de nuestros temores, debemos recordar: El es el mismo Dios que creó los cielos y la tierra, mandó a Su Hijo a morir por nuestros pecados y nos dio Su Espíritu “con el cual fuisteis sellados para el día de la redención” (Efesios 4:30). El es el mismo Dios que nos eligió para caminar a Su lado!

Jesús todavía está comprometido con nuestro viaje, y aún está en completo control. En Su tiempo perfecto el calmará TODO el viento y las olas – TODOS los rugientes mares. Cuando las dudas salen a flote, debemos acercarnos aún más, sujetarnos aún más fuerte, y confiar en El más profundamente. No importa que batallas vean nuestros ojos y oigan nuestros oídos, debemos estar determinados a vivir cada momento por fe y rehusar a ser temerosos.

Tenga un Dia Centrado en Cristo!

Steve Troxel
Ministerios La Palabra Diaria de Dios

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