Sin Dejar Lamentos

Mateo 14:6-10

Leave_No_Regrets

Cuando mi madre tuvo la edad de cuarenta y tres años, desarrolló un cáncer en la piel y murió después de cuatro meses del primer diagnóstico. Como un hombre joven en mis veintes, yo recuerdo la edad de cuarenta años mayor de lo que me parece ahora. Mientras me aproximé a la edad de cuarenta y tres años (es difícil creer que fue hace catorce años!), yo también desarrollé un caso del mismo cáncer de piel que causó la muerte de mi madre. Afortunadamente, la detección y tratamiento de cáncer en la piel ha mejorado en una gran manera y yo estoy bien – ¡gloria a Dios! Pero esta combinación de eventos me hizo reflexionar seriamente: “¿Que, si este fuera mi último día? ¿Tendré algun lamento?”

Juan el Bautista descubrió la incertidumbre de cada momento de la vida mientras permaneció en prisión.

Me imagino que me llaman “Juan El Bautista” porque predique un mensaje de arrepentimiento y bautice en agua mientras trataba de hablarles del camino a Jesús (Juan 1:31-33). “El Bautista” no es un nombre tan malo. Pude haber sido llamado “Juan el que viste con Pelo de Camello” o “Juan el Comedor de Langosta.”

El Rey Herodes debió estar enojado conmigo por exponer su pecado de haberse casado con la esposa de su hermano (Mateo 14:3-4). Cuanto quisiera estar de regreso en el desierto predicando; pero Dios debe tener un plan para mi aquí en prisión. Creo que realmente soy del agrado de Herodes. Con frecuencia me escucha hablar y parece genuinamente interesado (Marcos 6:20). Hay mucho ruido en el palacio esta noche. Deben estar teniendo una gran fiesta.

Mateo 14:6-10
“Pero cuando se celebraba el cumpleaños de Herodes, la hija de Herodías danzó en medio, y agradó a Herodes, por lo cual éste le prometió con juramento darle todo lo que pidiese. Ella, instruida primero por su madre, dijo: Dame aquí en un plato la cabeza de Juan el Bautista. Entonces el rey se entristeció; pero a causa del juramento, y de los que estaban con él a la mesa, mandó que se la diesen, y ordenó decapitar a Juan en la cárcel.”

Eso fue rápido! No hubo tiempo de decir adiós o escribir cartas a los amigos – no hubo tiempo siquiera para poner juntos mis pensamientos – solo, “arrecuestate y pon tu cabeza en el bloque.” Si tuviera que hacerlo de nuevo lo haría…

Nadie sabe cuando será su último aliento; podríamos tener sesenta años o sesenta minutos, pero de cualquier manera parecerá que pasa en un instante. ¡El tiempo de poner nuestra fe salvadora en Jesús es AHORA! ¡El tiempo de restaurar relaciones y animar a otros con el evangelio es AHORA! ¡El tiempo de disfrutar nuestra familia es AHORA! ¡¡Y el tiempo de orar a Dios por Su precioso regalo de bendición y gracia (mas que nada en la vida!) es absolutamente AHORA!!

Cada uno de nosotros entramos en este día con cosas que deseamos poder cambiar; decisiones y palabras que no han honrado a Dios. Pero cada uno de nosotros también entramos en este día con la habilidad de comenzar, ahora, a vivir una vida que glorifique a Dios en todo lo que hacemos. Comencemos ahora a vivir una vida completamente comprometida a seguir a Cristo. Demosle a El TODO nuestro ser y vivamos hacia un final el cual no dejará lamentos.

Tenga un Dia Centrado en Cristo!

Steve Troxel
Ministerios La Palabra Diaria de Dios

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