Rasguemos Nuestro Corazón

Joel 2:12-13

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Cada profeta en la Biblia proclamó un mensaje llamando a la gente al arrepentimiento. Desde Moisés hasta Juan el Bautista, Jesús y los Apóstoles, el mensaje era consistente: “Por tanto, para que sean borrados sus pecados, arrepiéntanse y vuélvanse a Dios a fin de que vengan tiempos de descanso de parte del Señor” (Hechos 3:19). El arrepentimiento es esencial en una relación restaurada con nuestro Padre Celestial – y esencial para la Salvación. El arrepentimiento es una condición de nuestro corazón en la cual reconocemos nuestro pecado y, en desesperación y tristeza, volvemos a Dios y clamamos por ayuda…la ayuda del perdón que solo viene a través de Jesucristo.

Joel 2:12-13
“Ahora bien afirma el Señor, vuélvanse a mí de todo corazón, con ayuno, llantos y lamentos. Rásguense el corazón y no las vestiduras. Vuélvanse al Señor su Dios, porque él es bondadoso y compasivo, lento para la ira y lleno de amor.”

En los tiempos del Viejo Testamento era común que alguien rompiera (o rasgara) su ropa cuando estaban expresando gran tristeza. Por ejemplo, cuando Jacob pensó que José fue matado por animales salvajes, el “se rasgó las vestiduras y se vistió de luto, y por mucho tiempo hizo duelo por su hijo” (Génesis 37:34). Cuando los Israelitas fueron derrotados en una batalla para la ciudad de Hai, Josué “se rasgó las vestiduras y se postró rostro en tierra ante el arca del pacto del Señor” (Josué 7:6).

Romper sus ropas era una expresión exterior de tristeza. Pero en todas las Escrituras, Dios aclara abundantemente que El ve hasta lo profundo de nuestro corazón; “Este pueblo me alaba con la boca y me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí. Su adoración no es más que un mandato enseñado por hombres” (Isaías 29:13). Jesús hizo referencia a este mismo versículo cuando El se enfrentó a la adoración hipócrita de los Fariseos (Mateo 15:7-9).

Nunca debemos ni pensar que el arrepentimiento involucra un comportamiento exterior “correcto.” No tenemos ninguna habilidad de hacer el bien en los ojos de Dios sin recibir, por fe, Su regalo de Salvación y permitir que Su Espíritu nos transforme a una “nueva creación” (2 Corintios 5:17). Solamente a través de Su poder seremos puestos en el camino de ser “transformados según la imagen de su Hijo” (Romanos 8:29) – solamente con Su fuerza podemos hacer lo “correcto.”

Dios tiene mas gracia para perdonar de lo que podríamos imaginar; pero nuestro Padre amoroso espera – aún demanda – arrepentimiento verdadero. El está completamente consciente de las muchas maneras que pecamos y como estamos muy por debajo de Su gloria; pero hasta que NOSOTROS entendamos que tan lejos hemos caído y sinceramente deseamos cambiar, nunca apreciaremos Su gracia y como nos hace limpios – nunca podremos experimentar Sus “tiempos de descanso.” Busquemos Su perdón y caminemos en harmonía mas cercana con nuestro Padre Celestial. Confesemos nuestros pecados y, con una tristeza arrepentida, parémonos ante El ahora y rasguemos nuestro corazón.

Tenga un Dia Centrado en Cristo!

Steve Troxel
Ministerios La Palabra Diaria de Dios

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