Un Reino Dividido

1 Reyes 2:3

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Salomón fue el tercer rey de Israel, el hijo de David y Betsaida. Y aún no siendo el hijo mayor, el fue elegido por David para ser su sucesor. Cuando David estaba a punto de morir, le dió a Salomón algunos consejos finales para gobernar este reino.

1 Reyes 2:3
“Guarda los preceptos de Jehová tu Dios, andando en sus caminos, y observando sus estatutos y mandamientos, sus decretos y sus testimonios, de la manera que está escrito en la ley de Moisés, para que prosperes en todo lo que hagas y en todo aquello que emprendas.”

David sabia que Salomón influenciaría a la nación entera – influencia para bien…o para mal. Esta era una tremenda responsabilidad que requería de un profundo compromiso con Dios.

Salomón inicialmente estableció un reinado centrado en Dios; “Mas Salomón amó a Jehová, andando en los estatutos de su padre David” (1 Reyes 3:3). El gobernó con gran sabiduría e invirtió siete años construyendo un magnifico templo en donde Dios sería adorado. Aún así Salomón falló en demostrar total compromiso al Único Verdadero Dios.

Salomón se casó con muchas mujeres de las naciones vecinas y permitió que estas esposas desviaran su corazón hacia otros dioses; “su corazón no era perfecto con Jehová su Dios” (1 Reyes 11:4). Dios estaba muy enfadado por la falta de compromiso de Salomón y levantó enemigos que eventualmente dividirían el reino y crearían una guerra civil.

En un sentido a cada creyente en Jesús se le dió un reino. Jesús dijo: “porque he aquí el reino de Dios está entre vosotros” (Lucas 17:21). Este reino es establecido cuando creemos, en la fe, que Jesús murió por nuestros pecados; es entonces un reino de “justicia, paz y gozo en el Espíritu Santo” (Romanos 14:17).

Este reino que nos ha dado es más precioso que CUALQUIER otro. Pero, igual que con Salomón, es también un reino que debe ser “gobernado” con un absoluto e indivisible “amor por el Señor” – con un compromiso de andar en los caminos que El ha establecido para nuestra vida y de adorar a El con un enfoque puro de nuestro corazón.

Si deseamos que el reino de Dios se mantenga firmemente establecido y en paz en nuestra vida, entonces debemos mantener nuestro corazón completamente dedicado a El y guardarlo de las influencias que buscan alejarnos. No seamos distraídos de amar a nuestro Padre Celestial con TODO nuestro corazón. Hagamos los ajustes necesarios en nuestras prioridades e itinerarios que nos permitan tener el tiempo para continuamente acercarnos al Unico y verdadero Dios y evitar un reino dividido.

Tenga un Dia Centrado en Cristo!

Steve Troxel
Ministerios La Palabra Diaria de Dios

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