Quien nos Enseñó a Caminar

Oseas 11:3-4

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En el mensaje “Terminar La Carrera” se nos animó a “correr” hacia la meta final; pero también se nos recordó que la carrera de Dios tiene lugar en nuestro corazón mientras confiamos en El y le amamos. Su carrera no está en lo que hacemos, sino en quién somos y en quien nos estamos convirtiendo mientras hacemos TODO para darle honor y gloria a El. Uno de los más grande obstáculos que nos mantienen al margen de correr una carrera “exitosa” es la complacencia causada por el olvido de lo que Dios ya ha hecho en nuestra vida.

La situación de cada uno no es lo que quizá preferiríamos, pero cada uno de nosotros estamos en un maravilloso viaje que comenzó cuando Dios mandó Su Espíritu a abrir nuestros ojos a la verdad y nos llamó a estar con El por toda la eternidad a través de la fe en Su Hijo. Nuestro principio debe ser una clara indicación de la gracia milagrosa de Dios y Mano Guiadora. Y mientras vemos atrás en nuestro viaje, reconocemos algunos de los milagros que nos trajeron a donde estamos hoy. Pero muchos no los reconocemos – y la mayoría simplemente los hemos olvidado.

Los Hijos de Dios siempre han tenido dificultad para recordar y reconocer. El norte del reino de Israel estaba en rebelión por casi docientos años cuando Dios llamó a Oseas a ser un profeta. La gente había creado su propia forma de adoración y habían olvidado cuanto Dios los amó y cuanto El ha hecho para guiarlos y protejerlos.

Oseas 11:3-4
“Yo con todo eso enseñaba a andar al mismo Efraín, tomándole de los brazos; y no conoció que yo le cuidaba. Con cuerdas humanas los atraje, con cuerdas de amor; y fui para ellos como los que alzan el yugo de sobre su cerviz, y puse delante de ellos la comida.”

En este pasaje, Efraín se refiere a la nación de Israel. Dios estaba recordandole a la gente como El proveyó para todas sus necesidades cuando los guió fuera de la esclavitud Egipcia, hacia la tierra prometida de Canaán. Pero este pasaje es muy aplicable a cada uno de nosotros ahora. Sea que veamos o no Su Mano, Dios ha estado trabajando guiándonos de muchas maneras.

Ninguno de nosotros está en nuestro destino final, pero cada uno de nosotros está donde está porque Dios nos ama muchísimo y quiere que nos acerquemos mucho más a El. No creemos nuestra propia forma de adoración en la que le damos las sobras de nuestro corazón. El nos creó, nos salvó, y nos trajo a donde estamos ahora – El merece TODO de nosotros.

Debemos volver nuestros ojos a Dios y adorarle por Su continua provisión y Su amorosa promesa de terminar el trabajo que El ha comenzado en nuestra vida; “que el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo” (Filipenses 1:6). Alabemosle por Su Mano Guiadora, y mientras corremos, siempre recordemos que fue Dios quien nos enseñó a caminar.

Tenga un Dia Centrado en Cristo!

Steve Troxel
Ministerios La Palabra Diaria de Dios

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