Compasión de Dios

Juan 11:33,35

Godly_Compassion

Cuando abrimos nuestros corazones para ministrar a aquellos que nos rodean, pronto descubrimos que vivimos en un mundo imperfecto lleno de enfermedades, corazones rotos, y frustraciones. Muchos de nosotros (mucho mas de lo que pensamos) estamos enfrentando pruebas que a veces son muy severas. Cuando somos finalmente invitados al mundo privado de alguien y nos permiten oír de su dolor, puede ser difícil saber que hacer o decir.

En la manera que crecemos en gracia y conocimiento de Jesús, aprendemos de Sus verdades: “Estén siempre alegres, oren sin cesar, den gracias a Dios en toda situación, porque esta es su voluntad para ustedes en Cristo Jesús” (1 Tesalonicenses 5:16-18). Entendemos y usualmente tenemos una experiencia actual con el plan amoroso de Dios: “sabemos que Dios dispone todas las cosas para el bien de quienes lo aman” (Romanos 8:28). Pero hay tiempos en que este tipo de consejo – aún este tipo de verdad – puede ser un poco fría y falle en consolar y acercar a alguien a Dios.

A pesar que es absolutamente verdad que Dios usará nuestro dolor y sufrimiento para Su gloria, es posible que eso no sea la primera respuesta que alguien necesita oír cuando entran a una prueba difícil; “Todo tiene su momento oportuno…un tiempo para callar, y un tiempo para hablar” (Eclesiastés 3:1,7). Debemos aprender a ser mas sensitivos a la necesidad inmediata.

Cuando Lázaro se enfermó, María y Marta enviaron palabra a Jesús pero no llegó hasta que Lázaro ya había muerto. María cayó a los pies de Jesús y clamó: “Señor, si hubieras estado aquí, mi hermano no habría muerto” (Juan 11:32). En ese momento, Jesús NO empezó a predicar “Alégrense siempre en el Señor!” (Filipenses 4:4). Habrá mas oportunidades para sermones acerca de fe y verdad, pero este era un tiempo para compasión.

Juan 11:33,35
“Al ver llorar a María y a los judíos que la habían acompañado, Jesús se turbó y se conmovió profundamente…Jesús lloró.”

¡El Creador del Universo lloró! Desde el principio del tiempo, Jesús sabía que iba a resucitar a Lázaro de la muerte; El sabía que muchas vidas serían cambiadas a través de este milagro. Pero, “Jesús amaba a Marta, a su hermana y a Lázaro” (Juan 11:5). A pesar que este dolor y sufrimiento era necesario en el contexto del plan soberano de Dios, estas eran personas reales quienes estaban llorando y Jesús tomó el tiempo para mostrarles que realmente les importaba y entendía su dolor.

El mundo tiene una gran necesidad del poder sanador de Cristo Jesús. El pecado ha causado una gran separación de Dios y ha dejado muchas vidas en ruina. Mientras ministramos a través de motivación y la verdad de la Palabra de Dios, somos llamados a “vivir la verdad con amor” (Efesios 4:15). Pero el amor no existe afuera de una relación. Y una relación amorosa demuestra mejor la verdad de Dios, escuchando y consolando con una compasión de Dios.

Tenga un Dia Centrado en Cristo!

Steve Troxel
Ministerios La Palabra Diaria de Dios

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